Llevo ya casi 20 años dedicándome al mundo de la estética, un 90% de este tiempo ha sido, en especial, a la estética facial, por lo que creo que soy de las esteticistas que más higienes faciales ha hecho. He ido viendo distintas técnicas, productos, poco a poco ha ido evolucionando el protocolo que utilizo, hasta lo que es hoy, una buena limpieza de cutis. Para mi es algo necesario para conseguir, una piel limpia y sana.

Hay comentarios para todo “que no son buenas”; no lo creo, la piel mejora al estar limpia, “cuantas más haces, más necesitas”, al principio, sobre todo en pieles gruesas y con el poro abierto y sucio, hay que hacerlas más regularmente para poder espaciarlas en el tiempo, al conseguir que el poro se vaya cerrando y así se irá manteniendo limpio más tiempo. No son “obligatorias”, hay personas afortunadas que no las necesitan, con mantener la piel hidratada es suficiente. No hay que hacerlas eternamente, como digo yo” no me dedico a hacer limpiezas de cutis” es más no me gusta la extracción, no entiendo que hayamos evolucionado en tantas cosas y no haya nada que lo sustituya, pero es una herramienta necesaria para conseguir lo que deseamos; que la piel poco a poco vaya volviendo a tener el aspecto de la piel de los niños, jugosa, luminosa y con el poro cerrado.

Mis limpiezas no son sofisticadas, ni es un tratamiento relajante, con detalles superfluos, son prácticas y sobre todo se asientan en una base, ser respetuosas con la piel y no agresivas, no hacerlas si la piel no está en condiciones y sobre todo y por encima de todo evitar que se pueda irritar o infectar algo.

Se puede dividir en tres partes diferenciadas

La preparación: en la cual limpiamos para que quede libre de células muertas en la medida de lo posible, aplicamos un tónico ligeramente exfoliante y no utilizamos vapor sino una crema flexibilizante, en otro post os explicaré el porqué.

La extracción: en sí, para mi, la parte más delicada y fundamental, sobre todo en los tratamientos de acné, tenemos una técnica determinada que es lo que nos diferencia.

Y para finalizar: todo lo que hacemos después de la extracción, va encaminado a desinfectar la superficie de la piel, calmarla y desinflamarla, ya que no deja de ser una agresión y el organismo se defiende de esa forma, para ello utilizamos un pulidor, calmante, descongestivo a la vez que antiséptico y seborregulador, posteriormente realizamos una pasada con luz pulsada a 525nm que tiene un efecto antiinflamatorio y bactericida sobre la superficie de la piel, pero sin la capacidad de penetrar a capas más profundas.

Para finalizar aplicamos un polvo líquido que tiene una acción higienizante, desinfectante y sobre todo fotoprotectora, cosa que para nosotros es fundamental. La protección solar, de lo que también os iré hablando…..