Yo, como muchas sabéis no utilizo vapor y os voy a explicar por qué.

Cuando empecé a dedicarme a la estética, ya hace bastante tiempo, y cómo se hacía en esa época; utilizaba vapor, dejaba los 15 min reglamentarios y después hacia la extracción, es más he llegado a hacerla con el vapor puesto, claro que en aquellos años no necesitaba lupa. Lo que me ocurría era, que, al poco tiempo de dejar de actuar el vapor, la piel volvía a su estado anterior, se había secado y no conseguía un buen resultado, ya que lo que hace el vapor es ablandar la queratina, que lo mismo ocurre después de una sauna o baño turco, al sudar parece que la piel está más blandita, pero se vuelve a secar al poco tiempo. Otra de las técnicas, fue poniendo una crema durante de la exposición, pero me pasaba lo mismo.

Por que tenemos la idea que el vapor “abre el poro” pero el organismo no funciona así, no abre o cierra la salida de la glándula sebácea por el calor, no somos metal para poder dilatarnos. Además, tenemos que tener en cuenta que sudamos por las glándulas sudoríparas y el punto negro se encuentra en el folículo piloso que es donde se encuentran las glándulas sebáceas y no le afecta la salida del sudor.

Siempre he estado buscando diferentes técnicas para facilitarme la extracción, ya que creo que no hay otro método para eliminar la materia que se acumula en los poros, si nos es sacándolo, parece mentira que en muchas cosas estemos muy adelantados, pero en esto no hemos evolucionado. Probé ácidos, peelings enzimáticos, etc, pero lo que hacen es eliminar la capa superficial, por lo que el poro visualmente es más pequeño, pero se volverá a acumular y no sé podrá cerrar. También con desincrustaciónes, que quiero empezar a incorporar, pero como una ayuda para disolver los acúmulos de grasa “comedones”.

Hasta que encontré un protocolo basado en ablandar la queratina de la piel mediante una crema fexibilizante gracias al contenido de aceite de Perhidroescualeno,, cuya molécula es tan grande que no puede penetrar, por lo que se quedará en la superficie y no se acumulará en la glándula sebácea, flexibilizando y protegiendo pero sin asfixiar, consiguiendo suavizar tanto la piel como el interior del poro por lo que va a ser más fácil que lo podamos eliminar “el punto negro” a la vez que protege la epidermis de la extracción.
Creo que así somos más respetuosos con la piel, no la exponemos a una fuente de calor, que en algunos casos es contraproducente, pero ésto es lo que yo opino y he ido deduciendo con el paso de los años, seguramente otras personas opinan diferente y también tienen buenos resultados.